En la tranquila localidad de Cosquín, en el corazón del Valle de Punilla, un hecho trágico ha conmocionado a la comunidad. Durante la mañana del miércoles, una niña de tan solo 4 años perdió la vida tras ser atacada por un perro de raza mestiza. El incidente ocurrió en un terreno cercano a su hogar, ubicado frente al cementerio del pueblo. Testigos del lamentable suceso relataron que el animal se abalanzó sobre la pequeña, causándole heridas mortales en todo el cuerpo.

La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. En cuestión de minutos, se desplegó un operativo que incluyó a bomberos, policías y personal médico. A pesar de los esfuerzos conjuntos de los vecinos y los profesionales de emergencia, la niña falleció en el lugar del ataque, dejando a la comunidad sumida en el dolor y la incredulidad.

Actualmente, la investigación está en manos de la Fiscalía de Segundo Turno de Cosquín, liderada por la abogada Silvana Pen. Uno de los aspectos cruciales que se busca esclarecer es la propiedad del perro involucrado en el ataque, ya que aún no se ha determinado si pertenecía a la familia de la víctima o a terceros. Las pericias se están llevando a cabo en el sitio del incidente, que permanece cerrado al público para facilitar el trabajo de los investigadores.

La familia de la niña está recibiendo apoyo psicológico de equipos especializados, mientras que la directora de Defensa Civil, Laura Barreiro, ha solicitado respeto y privacidad para los allegados de la víctima, quienes enfrentan un momento de profundo dolor. Barreiro también informó que su organismo fue notificado del trágico suceso al mediodía del mismo día.

Este caso recuerda otro trágico incidente ocurrido el 3 de julio de 2019, cuando Diego Román, un niño de 12 años, fue atacado por una jauría de perros en la localidad de Recreo, Santa Fe. En ese caso, la autopsia reveló que el niño había sido brutalmente agredido por los animales, lo que llevó a la imputación de los dueños de los perros por "homicidio con dolo eventual". Los investigadores alegaron que los propietarios eran conscientes del peligro que representaban sus animales, pero no tomaron las precauciones necesarias.

El juicio por el caso de Diego Román estaba programado para comenzar el 27 de marzo, pero fue pospuesto para finales de mayo por la Oficina de Gestión Judicial. Este tipo de incidentes subraya la importancia de la responsabilidad en la tenencia de animales y la necesidad de medidas preventivas para evitar tragedias similares en el futuro.

La comunidad de Cosquín, conocida por su hospitalidad y su vibrante cultura, se encuentra ahora unida en el dolor y la reflexión, buscando respuestas y justicia para la pequeña víctima. Mientras tanto, las autoridades continúan trabajando para esclarecer los hechos y prevenir que algo así vuelva a ocurrir.