En el corazón de las sierras de Córdoba, específicamente en el Valle de Calamuchita, se encuentra Umepay, una comunidad que desde su fundación en 2010 se ha convertido en un modelo de vida sustentable y comunitaria en Argentina. Este proyecto nació del deseo de un grupo de familias de escapar del ajetreo de Buenos Aires y hoy se extiende sobre casi 400 hectáreas, albergando a más de cien vecinos que viven en armonía con el entorno natural.

El concepto de ecología profunda es el pilar sobre el cual se erige Umepay. Las siete ecovillas que componen la comunidad, como La Aldea, Nogales y Siete Lomas, fueron diseñadas siguiendo estrictos principios de bioconstrucción. Las viviendas utilizan técnicas tradicionales como la quincha, techos verdes y maderas locales, además de aprovechar al máximo la energía solar fotovoltaica, lo que refleja un compromiso sólido con el medio ambiente.

La gestión de recursos en Umepay es ejemplar. No solo es un hogar para sus residentes, sino que también funciona como un centro holístico abierto al público. Este espacio es ideal para quienes buscan retiros espirituales, cursos de autoconocimiento o simplemente un descanso consciente en un entorno natural. Ofrece diversas opciones de alojamiento, desde campings y tráileres hasta cabañas completamente equipadas, con precios que varían desde $3.375 para carpas hasta $21.250 para habitaciones privadas.

La experiencia en Umepay se enriquece con una alimentación vegetariana consciente y la prohibición del tabaco y alcohol en áreas comunes. Los visitantes también pueden participar en actividades como trabajar en la chacra biodinámica o recorrer el sendero de tabaquillos reforestados, lo que promueve una conexión más profunda con la naturaleza.

Para aquellos interesados en una mudanza definitiva, Umepay ofrece la posibilidad de adquirir lotes de una hectárea a un costo aproximado de u$s 40.000. Esta opción no solo representa una inversión en tierra, sino también en un estilo de vida que prioriza la sostenibilidad y la comunidad.

Umepay no es solo un destino turístico, sino una propuesta de vida que invita a sus habitantes y visitantes a construir un mañana más equilibrado, donde el monte, el río y la consciencia se encuentran en perfecta armonía. Esta comunidad es un testimonio viviente de que es posible vivir de manera sustentable y en comunidad, ofreciendo un modelo inspirador para el futuro.