Desde las pintorescas sierras de Córdoba, surge un proyecto musical que desafía las categorías convencionales. La Forastería, una banda nacida en el corazón del Valle de Punilla, ha logrado fusionar la electrónica, el folklore y el rock en una propuesta única que ya ha resonado en Europa, Latinoamérica, Marruecos y Turquía. Fundada por Tuto Petrucci y Tony Volpen, la banda ha construido una identidad sonora que trasciende fronteras y géneros, convirtiendo cada presentación en una experiencia inmersiva.
La Forastería se caracteriza por su fuerte impronta autogestiva, lo que les ha permitido realizar giras internacionales sin perder su esencia. En una entrevista con MDZ, Tony Volpen compartió detalles sobre los orígenes del proyecto, la vida familiar entrelazada con la música y la filosofía que inspira sus canciones. "Nuestra música es un viaje ininterrumpido donde los estilos conviven sin fronteras", explica Volpen, destacando la mezcla de world music con una base electrónica, elementos de rock, funk y música folklórica latinoamericana.
El proyecto nació hace cinco años, impulsado por una necesidad artística genuina. Las primeras composiciones surgieron de manera simple, con guitarra y voz, pero rápidamente evolucionaron hacia un universo más amplio de instrumentos y texturas. "Nunca pensamos en seguir una fórmula", afirma Volpen, "lo que nos movía era crear algo que nos representara y reflejara nuestra forma de vivir y entender la música".
La voz de Volpen juega un papel central en esta propuesta diversa, actuando como una guía a través del viaje sonoro. "Me gusta jugar con la emoción y las posibilidades expresivas", comenta, subrayando la importancia de la libertad y la transformación constante en su música. Esta flexibilidad es parte integral de la identidad de La Forastería, permitiendo que cada actuación sea única y adaptada al momento.
La conexión con el público es otro aspecto fundamental de sus presentaciones. Volpen describe los conciertos como rituales colectivos donde la energía fluye entre la banda y los espectadores. "El público nunca es algo externo al espectáculo", dice, enfatizando la importancia de la interacción y el intercambio emocional durante los shows.
A pesar de las barreras lingüísticas, La Forastería ha logrado conectar profundamente con audiencias internacionales. "La música tiene una capacidad enorme para atravesar cualquier barrera cultural", reflexiona Volpen, recordando experiencias en países como Hungría y Eslovaquia, donde el público cantaba en español y se emocionaba con sus canciones.
La banda, además de ser autogestiva, viaja con una hija pequeña, lo que añade un nivel de complejidad a sus giras. "Es un trabajo enorme", admite Volpen, explicando cómo organizan vuelos, traslados y logística familiar. A pesar de los desafíos, considera que esta experiencia compartida en familia es profundamente enriquecedora.
Recordando su primera gira en 2022, Volpen destaca el espíritu aventurero y la autogestión que los llevó a tocar puertas y generar contactos sin certezas. "Esa experiencia nos enseñó sobre la perseverancia y la importancia de animarse a empezar", recuerda con cariño.
La naturaleza del monte, donde reside la banda, también influye en su música. "Nuestro estilo de vida está profundamente conectado con el monte", dice Volpen, señalando cómo las caminatas, conversaciones y paisajes se transforman en canciones. Para La Forastería, el destino es el camino mismo, y sus composiciones reflejan los cambios y experiencias de su viaje musical.





