La Cumbre, una pintoresca localidad del Valle de Punilla, se destaca por conservar intactas las tradiciones británicas que trajeron consigo los inmigrantes ingleses a fines del siglo XIX. Este pequeño pueblo no solo es famoso por su arquitectura elegante, sino también por sus encantadoras casas de té que atraen a visitantes de todas partes. La ceremonia del té en La Cumbre es un legado de aquellos trabajadores e ingenieros ingleses que llegaron con la construcción del ferrocarril y decidieron quedarse para siempre.

El té, aunque hoy en día es un patrimonio mundial, tiene una relación especial con Gran Bretaña. El célebre escritor George Orwell, en su ensayo "Una buena taza de té", describió las 11 reglas para preparar el té perfecto, destacando la importancia de esta bebida en la cultura británica. Esta influencia se refleja en La Cumbre, donde el té es más que una simple bebida; es una experiencia cultural que distingue a esta villa de otras localidades del Valle de Punilla.

Durante la década de 1940, La Cumbre se convirtió en un destino vacacional preferido por las familias adineradas de la Pampa Húmeda. Las majestuosas mansiones de estilo pintoresquista, que aún se mantienen en pie, son testigos de ese esplendoroso pasado. Además, las calles arboladas, el campo de golf y el legado del escritor Manuel Mujica Lainez, quien pasó sus últimos años en esta localidad, le otorgan un espíritu único al lugar.

En cuanto a la historia del té en Argentina, este llegó de manera fortuita gracias al sacerdote ucraniano Tijón Hnatiuk, quien trajo semillas de Camellia Sinensis desde su país natal. Estas semillas fueron plantadas por su hermano en Misiones, dando origen a la primera planta de té en suelo argentino. Con el tiempo, el cultivo del té se expandió por el país, posicionando a Argentina como el productor más austral del mundo.

La Cumbre alberga algunas de las mejores casas de té de la región. "Folly", por ejemplo, es una acogedora casa de té y tienda que ofrece una variedad de tés y cafés de especialidad, además de deliciosos scons y tortas. "Alma", situada en una antigua mansión, ofrece una experiencia única con infusiones de yuyos serranos y delicias del chef Alejandro Castro. Por último, "Amelia" se encuentra en un entorno natural con vistas a las sierras, ofreciendo infusiones diseñadas por especialistas en medicina china y una amplia variedad de tortas.

Estas casas de té no solo ofrecen una experiencia gastronómica, sino que también permiten a los visitantes sumergirse en la rica historia y cultura de La Cumbre. Cada una de ellas tiene su propio encanto y especialidades, haciendo de la visita a esta localidad una experiencia inolvidable.

La Cumbre sigue siendo un destino turístico destacado en el Valle de Punilla, donde la tradición británica se mantiene viva a través de sus casas de té y su arquitectura histórica. Este pequeño pueblo serrano continúa atrayendo a turistas que buscan una experiencia única en un entorno que combina historia, cultura y belleza natural.