Un caso que conmocionó a Córdoba y al país entero ha llegado a su fin en los tribunales. La Justicia ha confirmado la condena a prisión perpetua por el brutal asesinato de Ángel Edmundo Pobeda, ocurrido en marzo de 2025 en Capilla del Monte.
En diálogo con Radio Estación, el abogado Joel Altamirano, quien junto al Dr. Darío Diale asumió la querella en representación de las hijas de la víctima, brindó detalles del proceso y del atroz trasfondo del hecho. «Desde la parte acusatoria y desde la querella sostuvimos desde el inicio que el hecho había sido un homicidio con alevosía, agravado por alevosía. Lo sostuvimos y lo pudimos sostener aún con la prueba, porque la prueba fue contundente», remarcó el letrado, explicando que el jurado popular terminó inclinándose por mayoría hacia esa postura frente a las alternativas planteadas por la defensa.
La secuencia del crimen revela una violencia desmedida contra un adulto mayor con graves problemas de salud. Hacía seis meses que la acusada vivía en el domicilio de Pobeda. Había llegado como una conocida previa —por haber cuidado a la anterior dueña de la propiedad— y acordó instalarse allí a cambio de colaborar con los quehaceres de la casa, ya que el hombre había sufrido dos ACV y padecía una discapacidad con imposibilidad total de movimiento en la mitad de su cuerpo.
El fatídico 21 de marzo de 2025, entre las 15:00 y las 16:00 horas, Sandra Lorenz arremetió contra la vida del jubilado. «Le propinó un golpe desde atrás en la cabeza, en donde el señor tenía una operación a causa del ACV. Era evidente que su contextura física y su fuerza no alcanzaban para quitarle la vida de un golpe, con lo cual continuó asestando estos golpes con la parte de atrás de un hacha», relató Altamirano. Ya con la víctima en el suelo, propinó una cantidad indeterminada de impactos en la cabeza, para luego rematarlo mediante ahorcamiento y asegurarse de su muerte.
Los actos posteriores terminaron por acorralar a la agresora. Unas siete horas después del ataque, cerca de las 23:30 o medianoche, vecinos que circulaban por la zona la engancharon en plena calle arrastrando el cuerpo tapado con una media sombra, con la intención de depositarlo en un baldío al frente de la vivienda.
Al dar aviso inmediato a la Policía, la mujer intentó desviar la investigación y confundir a los efectivos, pero la escena del crimen era abrumadora. «La policía advirtió que estaba todo el inmueble bañado en sangre, con manchas de arrastre del cuerpo. La puerta de ingreso tenía sangre, había trapos y recipientes con sangre; había intentado limpiar y aparentemente no le dio el tiempo», detalló el abogado querellante.
Durante el desarrollo del juicio se logró establecer la causa que desencadenó el ataque: la mujer quería quedarse a vivir en Capilla del Monte y habitar esa vivienda. Pobeda, quien había buscado tranquilidad en las sierras pero halló la muerte, ya había coordinado con sus hijas de Buenos Aires volver a mudarse con ellas para recibir mayores cuidados por su avanzada edad.
«La verdad que es un caso conmocionante y se puede decir que de película, parece un caso de película», reflexionó Altamirano en el cierre de la entrevista, concluyendo con alivio: «Se hizo justicia, se logró descubrir cuáles fueron los motivos reales y creemos de esta parte que la condena fue justa y a derecho».





