En un emocionante retorno a la naturaleza, dos cóndores andinos hembra, Pacha y Taba, se preparan para surcar nuevamente los cielos de Córdoba. Estas majestuosas aves, declaradas Monumento Natural Provincial, han completado un extenso proceso de rehabilitación en la Reserva Tatú Carreta, ubicada en el Valle de Punilla. Durante meses, las aves fueron tratadas por heridas de escopeta, un triste recordatorio de los peligros que enfrentan en su hábitat natural.

El proceso de recuperación de Pacha y Taba fue liderado por la médica veterinaria María del Rosario Ahumada y el encargado Javier Álvarez, quienes implementaron un enfoque integral para su rehabilitación. Pacha, rescatada en septiembre de 2025 en Salsacate, llegó con seis perdigones en su cuerpo y un cuadro severo de desnutrición. Por su parte, Taba fue encontrada en el sur de la provincia a principios de 2026, con una herida infectada en su ala derecha que comprometía su capacidad de vuelo.

El tratamiento no solo consistió en la extracción de las municiones y la curación de infecciones, sino también en un riguroso programa de entrenamiento físico. Las aves fueron alojadas en sectores cerrados al público, lo que les permitió ejercitar su musculatura volando entre paradores, lejos del contacto humano. Este aislamiento fue crucial para asegurar que ambas pudieran volar con autonomía total, como destacó Ahumada: «Un cóndor con una lesión en el ala es muy preocupante porque necesita volar y hacerlo bien».

La liberación de Pacha y Taba marca el inicio de una nueva fase de estudio. Equipadas con rastreadores GPS, estas aves serán monitoreadas por científicos del CONICET y de la Universidad de Konstanz, Alemania. Este seguimiento permitirá a los investigadores analizar sus rutas, alturas y adaptación, proporcionando datos valiosos sobre la interacción de los cóndores de las sierras cordobesas con otras poblaciones andinas.

El regreso de estas aves no solo es un triunfo para la conservación, sino también un recordatorio del papel crucial que juegan los cóndores en el ecosistema. Al alimentarse de carroña, ayudan a eliminar focos de infección y bacterias del ambiente, como subrayó María Belén Blanda, subsecretaria de la Policía Ambiental. La colaboración entre la Secretaría de Ambiente, el Parque Nacional Quebrada del Condorito y los bomberos ha sido fundamental para este éxito.

La educación ambiental también ha sido un pilar en este proceso. Los niños de la escuela rural Ingeniero Arturo Pagliari en Pampa de Achala, quienes conviven diariamente con estos gigantes del aire, fueron los encargados de darles nombre a las aves, eligiendo Pacha, en honor a la Pachamama, y Taba, por el árbol tabaquillo. Este gesto simboliza el profundo vínculo entre la comunidad y su entorno natural.

Con el vuelo de Pacha y Taba, se renueva la esperanza de que los esfuerzos de conservación continúen protegiendo a estas emblemáticas aves y su hábitat. A medida que estas cóndores retoman su lugar en el cielo, se refuerza el compromiso de las instituciones y la comunidad por preservar la biodiversidad de las sierras cordobesas.