A los 24 años, Uriel Méndez ha encontrado una nueva vida en las sierras de Córdoba, dejando atrás un pasado marcado por adicciones y depresión en Florencio Varela. Hoy, convertido en personal trainer y mentor, utiliza su experiencia para guiar a otros jóvenes hacia un camino de superación personal.
La historia de Uriel comenzó a los 15 años con el consumo de marihuana, que rápidamente se convirtió en una necesidad diaria. "Yo decía que lo que nunca podía faltar en la vida era la plata y el cogollo", recuerda sobre su adolescencia, cuando vendía sus pertenencias para costear su adicción. Con el tiempo, su consumo se extendió a clonazepam, alcohol y cocaína, buscando escapar de un dolor interno que lo consumía.
Sin embargo, el refugio que encontró en las drogas pronto se convirtió en una trampa. La marihuana, que antes le brindaba tranquilidad, comenzó a desencadenar ataques de pánico y paranoia. El punto de quiebre llegó cuando se mudó a Córdoba, donde tocó fondo. Se levantaba tarde y recurría al vino para adormecer su sufrimiento.
En su momento más oscuro, Uriel enfrentó una disyuntiva que cambiaría su vida: "Yo pensaba: o me suicido o empiezo el gimnasio. Y elegí el gimnasio", relata. A pesar de los ataques de pánico y ansiedad, se aferró al entrenamiento físico, la lectura y el desarrollo personal como su terapia. Aunque no asistió a un centro de rehabilitación tradicional, identifica dos factores clave en su recuperación: cortar los lazos con su pasado en Florencio Varela y conectarse con la naturaleza de las sierras.
"Yo siempre digo que las sierras te curan. Acá te conectás con Dios y también con vos mismo", enfatiza Uriel. De robar cables para vender cobre en Buenos Aires, pasó a rodearse de personas enfocadas en el progreso en Villa Carlos Paz. "Salir de mi casa y tener la costanera, las sierras, el gimnasio y personas enfocadas en progresar para mí es una bendición enorme", explica.
La fe también juega un papel importante en su vida. Aunque su madre es Testigo de Jehová y desde chico tuvo contacto con las enseñanzas bíblicas, aclara que actualmente no profesa ninguna religión. "La Biblia para mí no es solamente religión. Tiene enseñanzas sobre la vida, sobre cómo comunicarse, cómo vivir y cómo encontrarse con uno mismo", añade.
Hoy, Uriel lleva tres años sin consumir alcohol ni drogas. A través de las redes sociales, comparte mensajes sobre disciplina, desarrollo personal y salud mental. Además, ha creado un grupo gratuito donde realiza mentorías semanales para jóvenes que desean cambiar sus vidas. Su método, basado en la disciplina extrema, no es para cualquiera: no cobra dinero, pero exige resultados. Asigna tareas diarias de progreso personal y quien no cumple con los objetivos es expulsado del grupo.
La historia de Uriel Méndez es un testimonio de transformación y esperanza, demostrando que, incluso en los momentos más oscuros, es posible encontrar un camino hacia la luz.




