En un operativo que ha captado la atención de toda la región, la Unidad de Inteligencia Criminal Córdoba, bajo la dirección de Gendarmería Nacional, llevó a cabo un allanamiento en una vivienda ubicada en Mayú Sumaj, al sur del Valle de Punilla. La intervención resultó en el secuestro de más de mil piezas arqueológicas y documentos históricos, lo que ha generado un gran revuelo en la comunidad local y entre los especialistas en patrimonio cultural.
La investigación comenzó gracias a la información proporcionada por organismos especializados en la protección del patrimonio cultural, quienes alertaron sobre la posible existencia de piezas arqueológicas no registradas conforme a la normativa vigente. Este aviso encendió las alarmas y dio inicio a una serie de acciones investigativas que incluyeron el análisis de información, consultas a expertos, vigilancias discretas, constataciones de campo y ciberpatrullaje.
Estas diligencias permitieron a los investigadores identificar un inmueble en el que se sospechaba que se exhibían y resguardaban elementos de potencial valor arqueológico e histórico. Con la intervención del Juzgado Federal N° 2 de Córdoba y la Fiscalía Federal N° 2, se procedió al allanamiento del lugar, donde se encontraron 1.011 piezas arqueológicas, documentos históricos y un arma de fuego sin la documentación correspondiente.
Los objetos incautados han sido puestos a disposición de la Justicia y serán sometidos a rigurosas pericias para determinar su origen, antigüedad y relevancia patrimonial. Este proceso es crucial para evaluar el impacto de este hallazgo en el ámbito del patrimonio cultural y arqueológico de la región.
En el marco de esta operación, un hombre ha quedado supeditado a la causa por presunta infracción a la Ley 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Esta ley es fundamental para la preservación del patrimonio cultural en Argentina y establece las normativas para el manejo y protección de estos bienes.
El descubrimiento de estas piezas en Mayú Sumaj no solo pone de relieve la importancia de la protección del patrimonio cultural, sino que también plantea interrogantes sobre cómo estos objetos llegaron a manos privadas y qué medidas se deben tomar para evitar que situaciones similares ocurran en el futuro. La comunidad local y los expertos en arqueología esperan con interés los resultados de las pericias y las decisiones judiciales que se tomen al respecto.
Este hallazgo subraya la necesidad de una vigilancia constante y una colaboración estrecha entre las autoridades y los organismos especializados para proteger el patrimonio cultural de la región, que es un legado invaluable para las generaciones futuras.





