Theresa Varela, nacida en Cabo Verde, ha encontrado su hogar en San Marcos Sierras, Córdoba, donde reside desde hace más de treinta años. Su historia es un ejemplo de la experiencia migrante, manteniendo un fuerte vínculo con su país de origen mientras abraza su nueva identidad argentina. Varela, quien ha vivido en varios países cumpliendo tareas religiosas y sociales, se define como tanto argentina como caboverdiana, reflejando una identidad dual que la enriquece.
En una entrevista con Infobae, Varela expresó su amor por ambos países, afirmando: “Soy argentina de documento. Los argentinos me quieren muchísimo. Me siento argentina. Soy caboverdiana de nacimiento. Los caboverdianos me quieren muchísimo. Soy caboverdiana”. Esta dualidad se manifiesta incluso en eventos deportivos, donde evita tomar partido entre Argentina y Cabo Verde, diciendo: “No sé por quién aplaudir y por quién llorar”.
Varela llegó a Argentina con la misión de trabajar en el ámbito social, especialmente en zonas rurales y apartadas. Su vocación la llevó a dejar la congregación formal para dedicarse directamente a la acción social en comunidades con necesidades urgentes. “Vivo en San Marcos Sierras, pero trabajo mucho afuera. Visito muchos lugares muy alejados”, comentó, destacando su compromiso con los más desfavorecidos.
La trayectoria de Varela comenzó a los 18 años cuando dejó Cabo Verde para ingresar en un convento en Portugal. Su formación continuó en Roma, y luego pasó por Estados Unidos antes de regresar a Italia, donde fundó la primera casa de su congregación en São Paulo, Brasil. Fue en Brasil donde decidió dejar la vida conventual formal para enfocarse en el trabajo social de campo, especialmente en las favelas de São Paulo.
A lo largo de su vida, Varela ha mantenido un fuerte lazo con Cabo Verde, regresando en varias ocasiones y planeando futuros viajes. Describe a su país natal como un lugar de recursos limitados pero con una riqueza humana invaluable. “Es un país pobre, no es un país rico. Pero vos vas allá y todo el mundo te va a invitar a tomar un té”, narró, destacando la hospitalidad y el carácter alegre de los caboverdianos.
La cultura caboverdiana, rica en música y tradiciones, también forma parte de su identidad. Varela mencionó la cachupa como el plato típico y destacó géneros musicales como el batuque y el fado, que son centrales en las celebraciones. Rechazó la idea de que la música local sea melancólica, afirmando que el ambiente es siempre alegre y vital.
Con más de treinta años en Argentina, Varela es considerada parte de la comunidad local por sus amigas y conocidos. La documentación argentina formalizó un arraigo que ya sentía a nivel personal y social. Ella subraya la importancia de integrar sin perder el vínculo con el país de origen, construyendo su identidad migrante día a día a través de la experiencia y el reconocimiento social en ambas sociedades.
Theresa Varela es un ejemplo de cómo la identidad migrante puede ser una fuente de riqueza personal y social, uniendo culturas y comunidades a través del servicio y la empatía.




