Una organización delictiva que operaba en la ciudad de Córdoba y sus alrededores ha sido desmantelada tras una serie de investigaciones que revelaron su modus operandi. La banda, que se dedicaba a cometer robos domiciliarios bajo la modalidad de 'escruche', tenía una estructura bien definida y coordinaba sus actividades a través de un grupo de mensajería. En este grupo, denominado 'La Banda del 3232', los integrantes compartían fotos de los botines y celebraban sus éxitos delictivos.
La fiscal Paula Bruera, a cargo de la Unidad Territorial Integrada N° 22, ha dictado prisión preventiva para tres de los miembros de esta organización, mientras que un cuarto sospechoso permanece prófugo. La investigación ha revelado que la banda operaba no solo en la ciudad de Córdoba, sino también en localidades cercanas como Salsipuedes y Colonia Tirolesa.
Los roles dentro de la organización estaban claramente definidos. Algunos miembros se encargaban de ingresar a las viviendas para realizar los robos, mientras que otros actuaban como campanas, brindaban apoyo logístico o utilizaban sus domicilios para ocultar y almacenar los objetos robados. Esta estructura organizada permitió a la banda llevar a cabo varios robos exitosos entre abril y mayo de 2026.
Entre los episodios investigados se encuentra el robo de importantes sumas de dinero en pesos y dólares en Salsipuedes, así como un robo mediante escalamiento en Colonia Tirolesa. Este último incidente culminó en una persecución policial de más de 10 kilómetros, que resultó en la recuperación de una computadora robada.
Las pruebas recabadas incluyen el análisis de un teléfono celular incautado durante los procedimientos, que proporcionó evidencia crucial sobre la coordinación de los robos. Además, durante los allanamientos, se recuperaron numerosos objetos denunciados por las víctimas, como joyas de oro y televisores, uno de los cuales aún tenía configurada la red WiFi de sus propietarios, vinculación que resultó clave para la investigación.
Actualmente, tres personas están detenidas, enfrentando cargos de asociación ilícita, robo calificado en poblado y en banda, y encubrimiento. La investigación sigue en curso, y no se descartan nuevas imputaciones a medida que se profundiza en el caso.
Este operativo representa un golpe significativo contra la delincuencia organizada en la región, destacando la importancia de la colaboración entre las fuerzas de seguridad y el poder judicial para garantizar la seguridad de los ciudadanos.





