Las sierras cordobesas continúan atrayendo a personas que buscan una vida más conectada con la naturaleza, y Rocío es un ejemplo inspirador de esta tendencia. Desde 2012, Rocío vive en Achiras, un pequeño asentamiento serrano en Córdoba, donde construyó su hogar con sus propias manos utilizando piedra, adobe y madera.
La historia de Rocío comenzó en un terreno cubierto de vegetación nativa. Sin experiencia previa ni asistencia profesional, se instaló bajo un árbol con su hija de un año, viviendo de manera sencilla y funcional. "Llegué al valle en 2012 sin saber qué pasaría, pero me armé una carpa y vivíamos con lo necesario", relató en una entrevista con @CrónicasdelCambio-DMR.
El proceso de construcción fue un desafío que Rocío asumió con técnicas de bioconstrucción, utilizando piedras locales para los cimientos y las hiladas bajas, lo que protege los muros de la humedad y proporciona una base sólida. Sin maquinaria pesada, Rocío levantó su casa mediante trabajo artesanal y esfuerzo físico.
"Levanté esta casa sola, hice todas las paredes y la instalación de agua yo misma", compartió Rocío. La bioconstrucción permite que cualquier persona aprenda el oficio y utilice materiales locales para construir su hogar, ofreciendo ventajas como el aislamiento térmico natural.
Rocío vivió cuatro años sin electricidad, lo que lejos de ser un impedimento, se convirtió en un medio para alcanzar un bienestar profundo. "Pensaba que mi sueño era la casa, pero era un medio para tener la felicidad de ver crecer a mis hijas", reflexionó.
La elección de Rocío no es solo arquitectónica, sino una ruptura con las rutinas urbanas y el consumo excesivo. "Mucha gente sueña con esto, salir de la rutina diaria", comentó. Su historia inspira a otras mujeres que la siguen en redes sociales, demostrando que es posible construir una vida diferente.
Rocío se ha convertido en un referente para muchas mujeres que buscan un cambio similar. "Si otros podían, yo también. Y si yo puedo, otras pueden", concluyó.





