En la noche del martes 5 de mayo, un sismo de magnitud 3.2 en la escala de Richter sorprendió a los habitantes de las sierras de Córdoba. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) informó que el movimiento telúrico se produjo a las 22:19, siendo percibido en varias localidades del Valle de Traslasierra, una región conocida por su belleza natural y su tranquilidad habitual.

El epicentro del temblor se localizó a 19 kilómetros al sur de Mina Clavero, una de las ciudades más visitadas de la zona, y a 93 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Córdoba. La profundidad del sismo fue de 10 kilómetros, lo que contribuyó a que el movimiento fuera sentido en la superficie. Según los datos proporcionados por el INPRES, la intensidad del sismo alcanzó el grado III en la escala de Mercalli Modificada. Esta clasificación indica que el temblor fue advertido levemente por algunas personas, especialmente aquellas que se encontraban en reposo o dentro de edificios.

Los vecinos de Mina Clavero y Villa Dolores, dos de las localidades más afectadas, reportaron haber sentido el movimiento. A pesar de la sorpresa inicial, no se registraron daños materiales ni personas heridas, según informaron las autoridades locales tras realizar las primeras evaluaciones. Este tipo de eventos, aunque no son frecuentes, recuerdan a los habitantes de la región la actividad sísmica que caracteriza a esta parte del país.

El Valle de Traslasierra, con su geografía montañosa y su cercanía a la falla de San Francisco, es una zona propensa a experimentar sismos de baja a moderada intensidad. Sin embargo, la mayoría de estos movimientos no causan daños significativos, aunque sí generan preocupación entre los residentes y turistas que visitan la región.

La respuesta de la comunidad fue rápida, y las autoridades locales se movilizaron para asegurar que no hubiera consecuencias mayores. Equipos de emergencia y protección civil estuvieron atentos para asistir a cualquier persona que lo necesitara, aunque afortunadamente no fue necesario intervenir.

Este sismo pone de relieve la importancia de estar preparados ante eventos naturales de este tipo, incluso cuando no son de gran magnitud. Las autoridades recomiendan a los habitantes de la región mantenerse informados sobre las medidas de seguridad y protocolos a seguir en caso de futuros movimientos sísmicos.

En conclusión, el sismo de 3.2 que sacudió las sierras de Córdoba no dejó daños ni heridos, pero sirvió como recordatorio de la actividad sísmica en la región. La comunidad respondió con calma y eficacia, demostrando una vez más la resiliencia de los habitantes del Valle de Traslasierra.