El Camino al Cuadrado, una de las rutas más transitadas que conecta la ciudad de Córdoba con las Sierras Chicas, ha sido cerrado completamente al tránsito debido a la presencia de hielo sobre el asfalto. Esta medida fue tomada por las autoridades viales para garantizar la seguridad de los conductores, ya que las condiciones climáticas han generado un riesgo significativo de accidentes.

El cierre se produjo en la madrugada del 2 de julio de 2026, cuando las temperaturas descendieron drásticamente, provocando la formación de hielo en la superficie de la carretera. Las autoridades han instado a los automovilistas a evitar la zona y a utilizar rutas alternativas mientras se trabaja en la limpieza y acondicionamiento del camino.

El Camino al Cuadrado es una vía clave para el tránsito entre Córdoba capital y varias localidades de las Sierras Chicas, como Río Ceballos, Salsipuedes y Villa Allende. Su cierre afecta tanto a los residentes locales como a los turistas que se desplazan hacia las sierras para disfrutar de sus paisajes y actividades al aire libre.

Las autoridades han desplegado equipos de mantenimiento vial para esparcir sal y otros compuestos que ayuden a derretir el hielo y mejorar las condiciones de la carretera. Sin embargo, se estima que el proceso podría llevar varias horas, dependiendo de las condiciones climáticas.

En declaraciones a la prensa, el director de Vialidad Provincial, Juan Pérez, señaló que "la seguridad de los conductores es nuestra prioridad, y estamos trabajando para reabrir el camino lo antes posible". Se espera que las condiciones mejoren a lo largo del día, pero se recomienda a los conductores mantenerse informados a través de los canales oficiales.

Este tipo de cierres no son inusuales en esta época del año, cuando las bajas temperaturas y las heladas son comunes en la región. Sin embargo, las autoridades recuerdan la importancia de conducir con precaución y estar atentos a las actualizaciones sobre el estado de las rutas.

El cierre del Camino al Cuadrado es un recordatorio de la necesidad de estar preparados para las inclemencias del tiempo, especialmente en regiones montañosas donde el clima puede cambiar rápidamente.